viernes, 13 de agosto de 2010

Los cinco grandes de la Ciencia Ficción

La fantasía, que a veces es confundida con la ciencia-ficción, tiene una larga y refulgente historia ya que toda la ciencia-ficción es, en cierto modo, fantasía. Podemos trazar una gran fantasía literaria desde La Odisea de Hornero y, aún más allá, hasta las leyendas de los primeros capítulos de la Biblia, y todavía más allá hasta el cuento sumerio de Gilgamés, de aproximadamente 2800 años antes de Cristo.
La ciencia-ficción es la rama de la fantasía que basa las circunvoluciones de su argumento en los cambios del  nivel de la ciencia y la tecnología, y no pudo haber sido escrita de verdad sino hasta que el mundo se diera cuenta de que los avances científicos y tecnológicos estaban cambiando a la sociedad... es decir, no sino
hasta aproximadamente 1800, ya avanzada la Revolución Industrial.
Hay quienes piensan que la primera novela de verdadera ciencia-ficción fue Frankenstein, de Mary Shelley, publicada por primera vez en 1818 cuando la autora sólo tenía veintiún años de edad. Aunque se trata de una obra de juventud, el aspecto fundamental es que, para crear vida artificial, utiliza más la ciencia que la magia.
La siguió Edgar Alan Poe, quien ocasionalmente escribió ciencia-ficción pero que hoy en día es mejor recordado por sus cuentos de horror.
El verdadero fundador de la ciencia-ficción y el primero de mis cinco "Grandes" en este campo es, sin embargo, el francés Julio Verne. Fue el primero en dedicarse casi por completo a la ciencia-ficción, el primero en vivir bien gracias a su trabajo, y también el primero que llamó la atención del gran público hacia
este campo.
Verne era hijo de un abogado y se rebeló contra su padre al adoptar, deliberadamente, un estilo de vida diferente. Trató de escapar al mar, y los barcos siempre lo fascinaron. Intentó ser un escritor profesional y se
convirtió en un fracaso prolífico. Se convirtió en corredor de bolsa y no le gustó nada.
Finalmente en 1863, cuando tenía treinta y cinco años, al leer a Poe se inspiró para escribir un cuento de aventuras titulado "Cinco semanas en globo", que para su propia sorpresa tuvo un gran éxito. Esencialmente era una historia de viajes, pero inusitados. Verne inmediatamente se aprovechó de su éxito y escribió otras
novelas parecidas que llamó "Extraordinary Voyages", en las que llevaba a sus personajes al centro de la
Tierra, al fondo del mar en submarino, a la Luna, a los lejanos confines del Sistema Solar al subirse a un
cometa, y así. Su mayor éxito fue menos extraordinario que cualquiera de estos ejemplos, porque tan sólo trataba de la circunnavegación del globo terrestre: Around the world in eighty days.
Verne procuró dar un trato meticuloso a las bases científicas de sus escritos. Aunque a veces se equivocaba (como cuando pensó que era posible disparar un vehículo al espacio por medio de un cañón gigante sin matar instantáneamente a los tripulantes) impregnó sus libros con una atmósfera de realidad.
Con Verne, la ciencia-ficción se convirtió en una rama reconocida de la literatura. Su popularidad se extendió al mundo occidental de tal forma que mi padre lo leyó en ruso y, treinta años después y ocho mil kilómetros al occidente, yo lo leí en lengua inglesa. Lo leemos con la misma avidez y nuestros gustos por la ciencia-ficción tan sólo convergen en su trabajo.
Sin embargo, Verne siempre tuvo por lo menos un pie (a veces los dos) firmemente apoyado en la Tierra. No utilizó ninguna maravilla e hizo su mejor esfuerzo para aferrarse tanto como fuera posible a lo que ya se sabía.
La ciencia-ficción, si iba a avanzar, tendría que liberarse de estas cadenas; su imaginación tendría que remontarse a otras alturas. Así llegamos al segundo de nuestros cinco Grandes: el escritor inglés Herbert
George Wells.
Wells, como Verne, nació en una familia de la clase media, pero más bien tirando a baja. Wells era hijo de un tendero que se había casado con una sirvienta doméstica. Una vez más como Verne, los primeros años de Wells se presentan como una letanía de fracasos. Estaba resentido por su bajo nivel en el sistema social inglés de castas de la épica victoriana, por lo que apoyó firmemente al socialismo. Tuvo una escolaridad deficiente que él mismo superó por medio de un ambicioso programa autodidacto. No tenía una buena salud ni fue feliz en su matrimonio (sin embargo, llevó una turbulenta vida sexual).
Finalmente, inspirado en Verne, del mismo modo que éste había sido inspirado por Poe, Wells escribió un libro de un nuevo tipo en 1895, cuando tenía veintinueve años. Fue The Time Machine, Para sorpresa del propio Wells fue un gran éxito. En cierto modo parecía que estaba siguiendo los pasos de Verne, porque The
Time Machine era un cuento de viajes; pero había una diferencia. Se trataba de un viaje al futuro. No usaba
ninguna tecnología conocida ni contemporánea con mejoras mínimas. Se arrojaba a lo desconocido describiendo algo que era muy diferente a cualquier cosa existente. Wells había escrito la primera historia de viajes a través del tiempo (no se trataba del yanqui de Connecticut de Mark Twain, que se iba al pasado después de un golpe en la cabeza; el héroe de Wells se desplazaba a voluntad a través del tiempo con una
máquina... como si estuviera conduciendo una locomotora hacia uno u otro sentido sobre las vías).
Siguieron otros libros y cuentos. The island of Dr. Moreau, publicada en 1896, fue un cuento de cambio biológico. The Invisible Man (1897) es uno de sus cuentos más notables. Después, en 1898, presentó el libro
que ejerció más influencia, The War of the Worlds, que describía la primera historia de una invasión extraterrestre y de guerra interplanetaria.
Cuando escribió su historia de un viaje a la Luna (como todos los primeros escritores de ciencia-ficción)
no utilizó cohetes ni cañones, sino un escudo de gravedad.
El uso libre que hizo Wells de sus ideas logró rápidamente que fuera más popular que el ya anciano Verne, quien reaccionó con amargura. Verne indicó que sus cañones sí existían, en tanto que el escudo de gravedad de Wells no. Pero, por supuesto, precisamente ese fue el punto a favor de Wells. Después de 1900 recurrió
cada vez más a la ficción de la principal corriente de éxito, y su Outline of History, publicada en 1920, fue uno de los libros más vendidos. Aún ahora, casi un siglo después de The invisible man, constituye su obra de
ciencia-ficción por la que más se le conoce y recuerda. Es muy probable que haya sido el escritor de  ciencia ficción que más influencia haya ejercido.
Según fue avanzando el siglo veinte parecía que no surgiría nadie que pudiera reemplazar a Verne y Wells, pero en 1926 apareció en el escenario un nuevo fenómeno: una revista, Amazing Stories, dedicada nada más
a la ciencia-ficción. Hasta entonces, este género era de la jurisdicción de algún escritor ocasional, pero ahora
existía una salida que permitía que los principiantes probaran sus alas (aunque casi sin pago, sin duda).
Por supuesto que no hubo resultados inmediatos. Durante los primeros años de su existencia, Amazing Stories tenía que llenar casi todas sus páginas con reimpresiones de Poe, Verne, Wells, y algunos otros
menos brillantes. Entonces se presentó el tercero de los Grandes de la ciencia-ficción, Edward Elmer Smith.
Smith había escrito una novela llamada The Skylark of Space casi al mismo tiempo que obtenía su doctorado en química alimenticia (de tal forma que, cuando por fin aparecieron sus cuentos, siempre lo hacían bajo el nombre de "Dr. E. E. Smith"), pero no podían aparecer en ningún lugar porque sus escritos eran torpes, los argumentos demasiado exagerados y, para comenzar, no había mercado para esas cosas. Sin embargo, Amazing Stories fue hecha por cosas como esta, y el mercado encontró a su hombre cuando en 1928 apareció en sus páginas The Skylark of Space. En esa época Smith tenía treinta y ocho años. Los lectores estallaron de alegría. Y la ciencia-ficción de revista, al tener su primera "superestrella", dejó de ser un fenómeno pasajero. Había llegado para quedarse.
El argumento de Smith fue el primero que presentó los vuelos interestelares. Tenía "superciencia", "superarmas" y "superhéroes". Era una "historia del salvaje oeste" con naves espaciales y disparadores. Tenía
un argumento rápido con las armas, además de ensanchable, que estableció la tradición de la "ópera espacial"
(en analogía a la "ópera a caballo", como se conoce a los westerns).
Smith siguió escribiendo sus óperas del espacio, aumentando cada vez más el alcance y frenesí de la acción, y comenzó a ser imitado por otros hasta que todo el subgénero comenzó a hundirse y cuartearse bajo su propio peso. Sin embargo, Smith había establecido un aire de optimismo en la ciencia-ficción, un sentimiento de que los seres humanos podrían enfrentarse a la vastedad del universo sin miedo, para después llegar a dominarlo. Este sentimiento iba a caracterizar particularmente a la ciencia-ficción durante una generación.
En cierto sentido, Smith transportó la agitación de Wells hasta el último extremo, pero al precio de abandonar por completo la realidad, a lo que contribuyó su imperfecta prosa.
Así, el escenario estaba preparado para el cuarto de los Grandes de la ciencia-ficción, Stanley Grauman
Weinbaum, quien era diez años menor que Smith. Se trataba de un ingeniero químico que, como Verne, Wells y Smith, se había dedicado a escribir desde joven y que, al principio, no había tenido éxito alguno.
Después de 1930 Amazing Stories dejó de ser la única en el campo. Otras revistas ingresaron a lo que
Smith había hecho crecer, y en 1934 Weinbaum vendió "A Martian Odyssey" a Wonder Stories, la última de
las tres revistas que se publicaban. En esa época tenía treinta y cuatro años de edad.
"A Martian Odyssey" estaba a una escala menor que cualquier cosa que hubieran escrito Smith o sus imitadores; tan sólo se trataba de un reporte de la primera expedición humana a Marte. Sin embargo, en
comparación con la ópera del espacio, estaba escrita en una forma clara y realista, en la que no había nada
altisonante.
Aún más, Weinbaum trabajó para describir a Marte con sensatez. Hasta entonces, generalmente las criaturas extraterrestres habían sido villanos superinteligentes, o bestias supertemibles, siempre enormes amenazas a las que era necesario matar en grande. Weinbaum presentó a un cautivador marciano tan inteligente como cualquier ser humano, pero su inteligencia no era del mismo estilo. Esta criatura se robó el espectáculo. Weinbaum también describió otras formas de vida marciana, cada una de ellas fascinante y sensata a su propia manera.
En mi opinión, Weinbaum fue el mejor escritor de ciencia-ficción desde Wells, y los lectores respondieron encantados con su estilo. Rápidamente escribió otros cuentos que aceptó Astounding Stories, que ya era la revista líder en el campo, y durante año y medio generalmente se reconoció que era el escritor más popular
(y también el mejor) de este campo.
Pero tan sólo durante año y medio. Hacia el final de 1935 Weinbaum, que tenía treinta y seis años, murió
de cáncer. Nunca sabremos hasta dónde pudo haber hecho llegar este campo.
Pero entonces llegó el quinto Grande de la ciencia-ficción. En cierto modo significó más que todos los demás. Hasta entonces los Grandes habían llegado inopinadamente y trabajando solos, pero John Wood Campbell terminó con esto.
Diez años menor que Weinbaum, Campbell había estudiado física en el Instituto de Tecnología de Massachusetts y Duke. A diferencia de los otros Grandes, el escritor tuvo éxito desde el principio. "When the
atoms failed", su primer cuento publicado, apareció en 1930 en Amazing Stories cuando tan sólo tenía veinte
años de edad. En pocos años desde entonces se ganó rápidamente la reputación de escritor de óperas del espacio, que tan sólo era superado por Smith. En 1934, con la publicación de su cuento "Twilight" —bajo el pseudónimo de Don A. Stuart— comenzó a ganar una segunda reputación como escritor de cuentos más sutiles y emocionales.
Sin embargo, su verdadera carrera comenzó en 1938 cuando, a los veintiocho años de edad, llegó a ser director de Astounding Stories, cuyo nombre cambió rápidamente al de Astounding Science Fiction.
Como director de la revista líder en el mundo dentro del campo, adquirió mucha fuerza y comenzó a usarla, inexorablemente, para rehacer a la ciencia-ficción y dirigirla hacia donde él creía que debía ir. No nada más quería aventuras. No quería óperas del espacio (aunque siguió publicando a Smith).
Quería cuentos que trataran con las cuidadosas extrapolaciones de la ciencia y la ingeniería. Quería personajes que, si eran científicos e ingenieros, actuaran y pensaran como tales. Pugnó por lo que ahora recibe el nombre de "ciencia-ficción sólida", en la que el autor no hace lo que quiere con los principios científicos.
En pocas palabras, Verne estableció el campo, Wells añadió ideas, Smith agregó un optimismo desenfrenado, Weinbaum sumó la razón y Campbell añadió respetabilidad científica.
Campbell hizo todavía más. Con sufrimiento infinito cultivó a los nuevos autores que él suponía que prometían, les daba ideas, analizaba sus esfuerzos, los alentaba a volver a intentar, hasta que reunió a su
alrededor una sorprendente colección de excelentes escritores jóvenes que dominaron en el campo durante una generación. De hecho, tres de ellos han estado activos durante casi medio siglo, y todavía se les conoce
como "Los tres Grandes": Robert Heinlein (quien murió en 1988), Arthur C. Clarke y su seguro servidor.
El éxito de Campbell logró que la ciencia-ficción se extendiera en todas direcciones una vez que se terminó la Segunda Guerra Mundial. Se multiplicó el número de escritores y el de revistas. La ciencia-ficción
comenzó a aparecer encuadernada en tela y a la rústica, publicada por las editoriales importantes, y después
apareció en las listas de los libros más vendidos. La ciencia-ficción también comenzó a hacer apariciones impresionantes en cine y televisión. Y la mayor de todas las maravillas (para alguien como yo, que comenzó
hace medio siglo) fue: los escritores de ciencia-ficción comenzaron a ganar fortunas con sus escritos.
Desde Campbell el campo se ha agrandado demasiado para poder ser dominado por una sola persona. Ahora existen docenas de "grandes", pero ningún "Grande". Esta es la medida de lo que los cinco Grandes
han hecho para el campo.

Isaac Asimov

lunes, 2 de agosto de 2010

Auge y Caida del Imperio

Hola amigos!

Esta semana, les propongo hacer un pequeño ejercicio ¿Premonitorio? ¿Conspirador?, de algo que extraigo de "Madre Tierra", de Isaac Asimov (libro que les presenté la semana pasada). Lean atentamente el texto a continuación:

Field -conferenciante, erudito y hombre de escasos medios-, lo aprovechaba para recitar capítulos enteros de su todavía incompleta Historia del Imperio Terrestre.
-Espero el último acto -acababa de explicar-. Entonces le cambiaré el título por el de Ocaso y caída del Imperio, y la publicaré.
-En tal caso debes de creer que el último acto llegará pronto, ¿no?
-En cierto sentido se podría decir que ya ha llegado. Lo que ocurre es que prefiero esperar a que todos lo admitan. Escucha, escéptico: cuando un imperio, un sistema económico o una institución social entran en decadencia siempre hay tres momentos o tiempos diferenciados.
Field hizo una pausa un poco melodramática, y aguardó pacientemente a que Stein hiciera la pregunta inevitable.
-¿Cuáles son esos tres tiempos? -preguntó por fin Stein.
-Primero llega el momento en el que aparece un pequeño nudo que señala el camino inexorable que llevará al final -dijo Field alzando el índice de la mano derecha-. No es percibido por nadie, y no se lo reconoce como tal hasta que ha llegado el final, y ese momento es el que se hace visible para quien examine el pasado.
-¿Y puedes decirme cuál es ese pequeño nudo del que hablas?
-Creo que sí, pues ya cuento con la ventaja que me da siglo y medio de visión retrospectiva. Llegó cuando Aurora, la colonia del Sector de Sirio, obtuvo permiso del gobierno central de la Tierra para introducir los robots positrónicos en su sociedad.
Evidentemente si vuelves la vista hacia aquel momento comprendes que eso abrió el camino a una sociedad totalmente mecanizada basada en el trabajo de los robots y no en el de los seres humanos; y es esa mecanización la que ha sido y seguirá siendo el factor decisivo en la lucha entre los Mundos Exteriores y la Tierra.
-¿De veras? -murmuró su interlocutor-. Ah, qué diabólicamente inteligentes sois los historiadores... ¿Cuál fue el segundo momento y cuándo llegó?
-El segundo momento llega cuando los ojos del experto captan una señal tan grande y clara que se puede distinguir sin la ayuda de la perspectiva -dijo Field doblando lentamente el dedo medio-; y este momento también hay que buscarlo en el pasado. Se dio cuando los Mundos Exteriores establecieron por primera vez un cupo de inmigración para los terrestres. El hecho de que la Tierra fuese incapaz de impedir una acción tan claramente perjudicial para ella fue una llamada de atención que todos pudieron oír, y eso tuvo lugar hace cincuenta años.
-Esto se pone muy interesante. ¿Y el tercer momento?
-¿El tercer momento? -Le tocó el turno al dedo anular de Field-. Es el menos importante: se da cuando el mensaje se convierte en un muro sobre el que está garabateada la palabra FIN escrita con letras enormes. Entonces lo único que se necesita para darse cuenta de que ha llegado el final no es perspectiva o ser experto en historia, sino sencillamente la capacidad de ver y escuchar un libro-película y entenderlo.

Ahora, el ejercicio, es obvio que vamos a hablar de EE.UU., la mayor potencia mundial actual... ¿o no? ¿lo dudan ustedes? ¿porqué?

Hace unos días, mirando la película 2012 (recién la vi hace poco), me llamaron la atención ciertos puntos, los cuales les detallo a continuación:

Pelicula 2012:
- El pasaje para entrar a las naves es de 1000 millones de Euros, no de Dolares (y se aclara en la peli).
- EEUU pregunta al G-8 los pasos a seguir, y entre todos lo cumplen.
- Es sólo una potencia más (aunque se aclara que es la más importante).
- El lugar de donde parten las naves es de China (¿anticipando que será la nueva potencia?)

Pero eso no es todo, haciendo un ejercicio de memoria, puedo ver que películas que han sido hechas en los últimos tiempos también tienen un mensaje similar, a continuación una breve lista de lo que recuerdo:

Película Avatar:
- EEUU es la potencia dominante, pero termina perdiendo la guerra con los Na'vi, ya que ellos son los malos por atacar un territorio que no es de ellos (clara referencia a Afganistan e Irak)

- Película "El día después de mañana"
- EEUU es destruido y tiene que pedirle a México vivir en sus tierras, siendo ellos ahora los inmigrantes.

- Película "Sector 9"
- Los Aliens aterrizan en Sudáfrica, no en EE.UU. y son mantenidos en un campo de concentración ahí. (No sé como continúa porque el DVD estaba rayado, sólo vi eso).

Sin embargo, si miramos películas más viejas, de los 90, cuando EEUU era la potencia indiscutida (sobre todo luego que cayó la URSS), vemos los siguientes mensajes:

- Día de la Independencia, el presidente PILOTEA UN AVION!! y entra en la lucha, y gracias a EEUU se salva el mundo. Encima el 4 de Julio queda como día de la indepedencia mundial (un claro ejemplo del peor cine de Hollywood, pésima película).

- Marte Ataca, gracias a una vieja y un pibe de EEUU, descubren como salvar al mundo. Además, las naves estacionan en EEUU y tienen contacto con ellos principalmente. El presidente de EE.UU. tiene un claro papel de dominador del conflicto (aunque le sale muy mal, y termina muerto).

- Armaggedon, película insoportablemente pro-yanqui, donde ellos salvan el mundo una vez más, sin preguntarle nada a nadie (no me pidan más detalle, la vi una vez hace como 10 años, fue suficiente).

Pero no es sólo eso, extrañamente, el otro día, leyendo uno de mis blogs favoritos, escuché el siguiente podcast:
http://www.kaminoo.com/post/822157513/podcast-episodio-24-un-poco-de-cultura-y-de

Me llamó poderosamente la atención que acá Kaminoo (el blogger) ya no considera a EEUU la potencia, sino que ve a China y a otros más...

Vean este link, además:
http://www.webislam.com/?idt=8921 (EEUU. ¿El declive de un imperio?)

Igualmente, lo que más me llama la atención sigue siendo Hollywood, piensen lo siguiente... sus películas se ven en TODO el mundo, aún en detrimento de películas nacionales (yo por cada 100 películas de EEUU veo una argentina, en proporción), y es una forma de dominación tan sutil, tan bien hecha, que si en todas las películas ves que EE.UU. es la potencia y que ellos son los mejores y siempre ganan, te lo vas a terminar creyendo, quieras o no, entra en tu subconsciente... ¿y que nos dicen ahora? ¿que nos vayamos preparando que EE.UU. ya no es la primer potencia?

¿Cuál ha sido el primer momento de la caida de EE.UU.? ¿ha pasado el segundo? definitivamente no pasó el tercero.

¿Habrá sido la caida de las torres? ¿o pasó antes? ¿Será el fastidio de la gente a esa guerra en Irak? ¿La creación del EURO? No lo sé... ¿cual puede ser el primer momento de la caida de EE.UU.? ¿Hubo alguno ya?.

¿Cual es la próxima potencia? ¿China? ¿Argentina, tal vez?

A mí particularmente, si tengo que elegir, no me gustaría China, porque con lo que me cuesta aprender inglés... imaginense el chino... por favor... No, yo preferiría, si tengo que seguir siendo subordinado, que continúe EE.UU. como potencia por largo rato, mejor malo conocido que bueno por conocer.

Pero ojo, esta es mi opinión, nada más, puedo estar totalmente equivocado (como seguro lo estoy).

Por último, y para despedirme, haría el mismo juego con el Imperio Galáctico de Star Wars:

Primer punto: Que se hayan salvado Luke y la Princesa Leia y se hayan podido ocultar, en el momento de su nacimiento. (SW III)
Segundo Punto: Cuando Darth Vader sabe que Luke es su hijo (SW V)
Tercer Punto: Que te ganen los Ewoks... con eso ya está todo dicho (SW VI).

viernes, 30 de julio de 2010

Acerca de nada

Toda la Tierra aguardaba a que el pequeño agujero negro la arrastrara hasta su fin. Había sido descubierto por el profesor Jerome Hieronymus a través del telescopio lunar en 2125, y a todas luces iba a acercarse lo suficiente como para crear una marea de destrucción total.
Toda la Tierra hizo testamento, y la gente lloró, los unos en los hombros de los otros, diciéndose «Adiós, adiós, adiós». Los maridos dijeron adiós a sus mujeres, los hermanos dijeron adiós a sus hermanas, los padres dijeron adiós a sus hijos, los amos dijeron adiós a sus animalitos de compañía, y los amantes se susurraron adiós al oído.
Sin embargo, a medida que el agujero negro se acercaba, Hieronymus notó que no había efecto gravitatorio. Lo estudió más atentamente y anunció, con una risita, que después de todo no se trataba en absoluto de un agujero negro.
-No es nada -dijo-. Simplemente un asteroide vulgar al que alguien pintó de negro.
Fue muerto por una multitud enfurecida, pero no por eso. Fue muerto tan sólo después de que anunciara públicamente que iba a escribir una gran y emocionante obra acerca del episodio.
Dijo:
-La titularé Mucho adiós acerca de nada.
Toda la humanidad aplaudió su muerte.

Isaac Asimov

lunes, 26 de julio de 2010

Madre Tierra

Saludos Terrícolas!,

Cuando uno se mete de lleno en los libros de Asimov, es imposible no eludir la saga de La Fundación, un relato cronológico de la historia de la civilización desde nuestros días hasta un futuro dentro de varios millones de años.

Asimov ha escrito diversas historias en diferentes épocas de su vida, y ha tenido una cierta coherencia en sus relatos para poder armar posteriormente una saga de casi 20 libros (aunque inicialmente no tenían ese propósito).

No fueron escritos en orden cronológico, y tampoco con mucha regularidad (entre el inicio de la saga y el fin le llevó 40 años), y ni siquiera fueron pensados inicialmente como una saga de lo mismo, sin embargo, es posible ordenarlos y lograr esa maravillosa secuencia. En muchos relatos se contradicen unos con otros, por la misma lógica que no fueron pensados inicialmente como saga, pero salvando esos detalles, acá está la secuencia en que deben leerse:

1. El Fin De La Eternidad
2. Los Robots.
3. Madre Tierra

 Saga de los Robots
4. Bóvedas de Acero
5. El Sol Desnudo
6. Imagen en un espejo
7. Los Robots del Amanecer
8. Robots e Imperio

Saga del Imperio
9. En la Arena Estelar
10. Las Corrientes del Espacio
11. Un guijarro en el cielo

Saga de La Fundación
12. Preludio a la Fundación
13. Hacia La Fundación
14. Fundación
15. Fundación e Imperio
16. Segunda Fundación
17. Los Límites de la Fundación
18. Fundación y Tierra

Personalmente he leido casi todos los libros (me queda Un guijarro en el cielo, que no sé porqué no lo leí), y debo decirles que es maravilloso. Si tienen tiempo, y pueden hacerlo, les recomiendo hacerlo y secuencialmente como aparece en esta lista.

Yo no pude hacerlo. Leí primero la saga de La Fundación y luego continué con la de Los Robots.
¿Porqué?
Simplemente porque siempre me intrigó qué significaba La Fundación, de chico había conseguido ese libro y no lo entendí, así que decidí empezar por ahí. No me alcanzó... necesité devorar más... y más... Y la Saga de Los Robots es MARAVILLOSA, simplemente MARAVILLOSA.

Es mi intención comentarles sobre estos libros, hacerles un pequeño resumen en distintos posts que iré poniendo de a poco...

Sobre El Fin de La Eternidad ya hemos hablado aquí.
y sobre Los Robots hemos hablado aquí

Le toca el turno a "Madre Tierra" entonces

Madre Tierra, de Isaac Asimov

La historia se centra en un futuro próximo, el ser humano ha conquistado ya 50 planetas (los mundos exteriores), y existen conflictos entre La Tierra y los mundos exteriores por la provisión de recursos. Esto es, en el planeta tierra viven más de 7.000 millones de personas, y en los 50 mundos exteriores no llegan a los 2 millones. Demasiado injusto.


Esto se debió a que los primeros "colonizadores" eran aventureros, que decidieron ir a probar suerte a esos mundos hostiles, y posteriormente se independizaron, y bloquearon los accesos para que lleguen nuevos habitantes. Tienen políticas muy racistas de ingreso, tanto que los nuevos colonizadores deben ser altos, rubios y con muy buen estado físico.

Son mundos ricos en recursos naturales, y principalmente mantenidos por Robots, que realizan toda la mano de obra. Mientras, en la tierra, tienen miedo a que los Robots dejen sin trabajo a las personas, y están restringidos.

Hecho esto, los habitantes de los mundos exteriores consideran a los terráqueos "semi humanos" o "hombres mono", debido también a que viven una cuarta parte de lo que viven ellos (gracias a sus avances en tecnología los habitantes de los mundos exteriores pueden vivir hasta 400 años).

La disputa, entonces, está abierta, los terráqueos quieren ir a colonizar los nuevos planetas porque la tierra ya no puede soportar más, y los habitantes de los mundos exteriores quieren evitar eso a toda costa. ¿Quien ganará?.

Es muy interesante este libro porque cuenta como una trama política logra manejar este conflicto a su antojo, el "Proyecto Pacífico", es algo de lo que sólo se ha oido nombrar, que es algo que están planeando los terráqueos, pero nadie sabe a ciencia cierta qué es.

Lógicamente para realizar este libro, Asimov basa sus historias futuristas en historias pasadas, los racistas habitantes de los mundos exteriores, los colonizadores, las guerras de independencia, todo está contenido en 50 páginas. Y es el principio de una gran saga.

En este libro hubo algo que cuando lo leí, no me pareció muy real, y fue cuando uno de los habitantes de los mundos exteriores decía que veía a La Tierra no como la cuna de la humanidad, sino como una madre vieja y desgastada y que lo mejor que le podía pasar era que se destruyan y se mueran todos. O sea, no entendía como no podía sentir un aprecio hacia la tierra de sus padres o sus abuelos. Sin embargo, y con toda la salvedad del caso, cuando España salió campeón del mundo, para mí no me significó nada, fue como si hubiera salido campeón Japón.
En cambio para mi papá, sí, él estaba emocionado y me dijo que pensaba que nunca iba a poder ver campeón a España (porque siempre fracasaban en los mundiales). Si mi abuelo hubiera estado vivo, seguro que hubiera estado extremadamente feliz (era español). Con esto no quiero decir que me da lo mismo que se mueran todos o no, obviamente me preocuparía, y siento aprecio por España, lógico, pero menos del que suponía. Cuando era chico, yo tenía una "bota", esas cantimploras que se usan para tomar agua, era uno de mis juguetes favoritos, además recuerdo nítidamente el cuadro que estaba en la pared de la cocina de mi casa, de una corrida de toros, yo recuerdo mirar ese cuadro fascinado. De chico me sentía español.
Por eso me llamó la atención mi propio "desinterés" actual, yo quería que gane Argentina, y nadie más...
¿Me pasó eso a mí nada más? ¿O cada vez estamos más separados de nuestra "Madre Patria"?

domingo, 25 de julio de 2010

Imperio Futura - Blog

Saludos amigos!.

Navegando por la web, me encontré con este link: http://imperiofutura.blogspot.com

Es un blog de Ciencia Ficción que realiza la tarea EXACTA de mi idea principal de "El viaje de los Eternos". Esto es, comentar libros que he leido, según mi particular punto de vista (equivocado o no), y mis sensaciones con ese libro.

Por eso, si tienen tiempo, entren a este sitio, que está MUY bueno, recomendado.

viernes, 23 de julio de 2010

Primer Contacto

En la parla de la ciencia-ficción, el "primer contacto" se refiere a la primera presentación entre terrícolas y alguna inteligencia extraterrestre. Es algo que nunca ha sucedido, hasta donde sabemos. Quizá no suceda
nunca, o quizá suceda cualquier día.
¿Cómo será dicho primer contacto? No creo que tengamos que depender nada más de nuestra imaginación para contestar esta pregunta, porque podemos volver la vista atrás mediante la historia.
En el pasado, un grupo dado de gente tan sólo tenía un conocimiento limitado del mundo y quizá no tenía ni idea de la existencia de otros grupos que vivieran a mil kilómetros de distancia. Por lo tanto, hubo ocasiones en que podrían conocerse ambos grupos, que hasta entonces ignoraban la existencia el uno del otro. Esta, también, es una forma de "primer contacto".
Generalmente, el encuentro tenía lugar cuando uno de los grupos se desplazaba, ya sea huyendo del desastre (de origen humano o ambiental) o porque activamente buscaba nuevas tierras. Al hacerlo, podría toparse con otro grupo que no estaba en movimiento sino que vivía pacíficamente en su medio. El grupo que se desplaza puede ser llamado "contactor", y el grupo sedentario, "contactado".
En estos casos, los contactores podrían estar tan desesperados por tener un refugio o propiedades que podrían intentar esclavizar o matar a los contactados, con lo que se quedarían con sus tierras. Aún en el caso de que los contactores fueran pacíficos, los contactados —temerosos de los recién llegados y de sus motivos— podrían intentar bloquear su entrada, o desalojarlos. En cualquiera de los dos casos el resultado sería la violencia.
El antiguo Egipto se encontró invadido por los hicsos — provenientes de Asia— durante el siglo XVII a.c., y una vez más por los Pueblos del Mar de la costa norte del Mediterráneo en el siglo XII a.c. En ambos casos los azorados egipcios no sabían quiénes eran los invasores ni de donde venían. Igual podrían haber llegado de Marte.
Los romanos tuvieron que enfrentarse a un flujo de galos, provenientes del norte, en 390 a.c., así como a los cimbros y a los teutones —también del norte— en 102 a.c. Una vez más estos bárbaros aparecieron en el horizonte sin ninguna advertencia.
Cuando un pueblo combate contra un enemigo conocido, se prepara y combate con valor suficiente.
Cuando el enemigo es extraño, desconocido, inesperado, los contactados sufren debido a la sorpresa y, posiblemente, por un sentimiento de que los invasores son, en cierto modo, demoníacos. Entonces es muy probable que los contactados sufran una derrota catastrófica.
Los romanos sabían todo respecto a la guerra y, durante los siglos tercero y cuarto, combatieron constantemente a los godos y a los francos. Eran enemigos conocidos. Sin embargo, cuando los hunos barrieron hacia el oeste desde el Asia central, en el siglo quinto, se añadió un elemento de pánico a la vista de este pueblo tan extraño, de seres pequeños con piernas arqueadas, ojos oblicuos y que parecían adheridos a sus robustos ponies. Los contactados se quedaron casi paralizados. El proceso se repitió, todavía con mayor fuerza, en el siglo trece, cuando los mogoles barrieron desde el este y destrozaron a los amedrentados europeos.
Sin embargo, el mayor de los primeros contactos tuvo lugar en el siglo quince y después. Ahora fueron los europeos los contactores, y los pueblos de los demás continentes los contactados. En todas partes los europeos impusieron sus reglas, esclavizando y dominando de alguna otra manera a los contactados o “nativos”.
En este caso, ¿el primer contacto en el sentido de la ciencia-ficción también significa guerra y matanzas? ¿O existen además otros factores?
Los contactores de otros planetas (sean terrícolas que llegan o seres extraños que lleguen aquí) seguramente serán pocos en un mundo posiblemente hostil, y no se atreverían a proponer la violencia a menos que tuvieran una tecnología exageradamente avanzada. Y en el caso de que así sucediera, se enfrentarían a formas de vida e inteligencia completamente diferentes, por lo que podrían sentir que sería bastante más útil estudiar las nuevas formas de vida que robar su mundo. Aún en el caso de que, por alguna razón, los contactores fueran violentos y victoriosos, posteriormente podrían llegar a dolerles la conciencia.
Aquí en la Tierra hay mucha gente de descendencia europea que está amargamente avergonzada por lo que
hicieron sus ancestros.
¿Y qué sucede respecto a los contactados? Aquí en la Tierra, los contactados generalmente no ofrecieron violencia mientras no se abusó de ellos. Tendían a saludar pacíficamente a los recién llegados europeos, pero se opusieron a que tomaran sus tierras y mataran a su gente. Si en un primer contacto interplanetario llega a expresarse aversión contra la forma y modo de los invasores, podría haber violencia instantánea de parte de los contactados, aún en el caso de que no haya ningún abuso en su contra. Las posibilidades son lo suficientemente variadas para dar a los escritores de ciencia-ficción mucha amplitud en sus consideraciones respecto al primer contacto.

Isaac Asimov

viernes, 16 de julio de 2010

Los Cerebros No humanos

A través de toda la historia, los seres humanos han podido intercambiar ideas por medio de la palabra hablada nada más con otros seres humanos. La inteligencia humana tan solo ha existido en nosotros mismos,
y parece que por este motivo somos unos solitarios.
Por lo menos, muchos de los mitos y leyendas antiguos de la humanidad tratan con seres hablantes que no son humanos.
Por ejemplo, en la Biblia hay dos animales que hablan. En el capítulo 3 del Génesis esta la serpiente que habla con Eva y la convence para que coma la fruta del árbol del conocimiento del bien y del mal. En el capítulo 22 del Libro de los Números, la mula sobre la que se transportaba el mago Balam adquirió el poder del habla para protestar por los golpes que recibió al intentar esquivar a un ángel que bloqueaba su camino, ángel que el mismo Balam no podía ver.
En la Iliada de Homero, que los antiguos griegos veneraban al igual que los occidentales modernos veneran a la Biblia, el guerrero griego Aquiles cabalgaba sobre caballos divinos e inmortales. En el poema, cuando se preparaban para la batalla final, uno de los caballos le habló y le advirtió que sobreviviría a la batalla pero que moriría poco tiempo después.
En todo tipo de narraciones folklóricas existen animales que piensan e intercambian ideas al estilo humano, desde los cuentos de los Grimm hasta los del Tío Remo.
Hasta los cuentistas modernos imaginan tales historias, como lo hizo Hugh Lofting en sus libros del Dr. Dolittle, y Richard Adams en su Watership Down.
No tan sólo eso, sino que se han inventado todo tipo de criaturas fantásticas de inteligencia humana y hasta sobrehumana, Se creía que hadas y duendes habitaban la Tierra junto con nosotros. Se pensaba que estábamos rodeados de demonios y ninfas, así como de monstruos de muchos tipos,
No obstante, hoy en día somos escépticos y conscientes de que no hay prueba alguna de ninguna inteligencia que no sea humana alrededor de nosotros. Los animales, en verdad, no hablan. Ni siquiera los loros, que pueden imitar los sonidos humanos, entienden lo que dicen. Los chimpancés y gorilas tienen la posibilidad de comunicar ideas sencillas con el lenguaje de los signos, pero no pueden avanzar mucho en esta dirección. Quizá los delfines tengan un lenguaje propio, pero parece que no tenemos forma alguna de comprenderlo.
Y respecto a espíritus, monstruos, demonios y hadas... ¡es absurdo!
Así, los seres humanos —sus cerebros, las ideas que producen estos cerebros y el habla que comunica estas ideas— están solos en este planeta.
Podría ser que haya otras inteligencias iguales {o hasta superiores) a la nuestra, en otros planetas que giren alrededor de otras estrellas —muchos astrónomos creen que debe haberlas— pero no tenemos prueba  alguna de ello. Si existen inteligencias extraterrestres, no las hemos oído ni detectado (la gente puede hablar de OVNIS y "antiguos astronautas" pero, también, parecen salir del absurdo).
Entonces, ¿estamos condenados para siempre a la soledad intelectual?
No. Porque los seres humanos han comenzado a crear máquinas pensantes; están diseñando cerebros no humanos: están armando dispositivos que representan "inteligencia artificial".
Ya es antigua la idea de que los seres humanos en verdad fabriquen algo que pueda pensar. Existe la leyenda medieval del hombre mecánico hebreo, "Golem", así como el cuento moderno del monstruo creado por el Dr. Frankestein, para no decir nada de los últimos cuentos de ciencia-ficción de todos tipos. Sin embargo, estos tan sólo eran ejercicios de la imaginación.
Charles Babbage fue la primera persona que pensó en una forma legítima de construir una máquina que hiciera algunas cosas que hasta entonces tan sólo podían hacer los seres humanos pensantes. Hace aproximadamente ciento cincuenta años intentó fabricar una máquina que fuera capaz de resolver problemas matemáticos. Desafortunadamente, nada más podía trabajar con dispositivos mecánicos; pequeños rodajes, engranajes, palancas, etcétera. Durante muchos años estuvo haciendo el intento, pero nunca logró que su máquina funcionara como él quería. A la larga se quedó sin dinero y tuvo que abandonar el proyecto.
Sin embargo, en época de la Segunda Guerra Mundial los científicos podían jugar con diseños electrónicos que podían hacer la labor con más rapidez y sutileza que los dispositivos mecánicos. En 1946 se construyó la primera computadora electrónica, ENIAC y desde entonces se han logrado tantos adelantos que dichas computadoras son capaces de realizar operaciones cada vez más complicadas al mismo tiempo que su tamaño va empequeñeciéndose.
A mediados de los años 1970s se hicieron conductores de tamaño prácticamente microscópico (los "semiconductores"), y fue posible tener computadoras muy complejas y muy pequeñas, a tal grado que podían llevarse en el bolsillo. Son tan baratas que casi todo el mundo puede tener una.
Aún más, todo se está computarizando. Estoy escribiendo este artículo en un "procesador de palabras" computarizado. Se están fabricando automóviles por medio de "robots industriales" computarizados. Los niños juegan con "video juegos" computarizados, que en tan sólo un par de años han creado una industria de miles de millones de dólares. ¿Quién sabe a dónde nos conducirá todo esto?
¿Qué sucederá si las computadoras llegan a ser tan inteligentes, por sí mismas, como los seres humanos? ¿O
hasta más inteligentes? Serán como las inteligencias no humanas que nos imaginamos en nuestras leyendas. En ese caso, ¿trabajarán a favor de nosotros o en contra nuestra?
¿Las computadoras avanzadas tratarán de protegernos, del mismo modo que la mula trató de proteger a Balam? ¿O intentarán dañarnos, como la serpiente a Eva? ¿Las computadoras serán duendes útiles o  uendes
malévolos? ¿Hadas buenas o perversos brujos? ¿Ángeles o demonios?
En verdad no lo sabemos, pero podemos imaginarlo por medio de las fantasías de los escritores de  cienciaficción, que son quienes en estos días se desplazan en todas las direcciones de la imaginación.
Parece que el temor general consiste en que las computadoras puedan liberarse del control humano. Bien,
pensemos en ello, ¿En verdad podrían lograrlo? Y si pudieran, ¿cómo evitarlo? Piense en ello ahora, después
lea los cuentos y vuelva a pensar.

Isaac Asimov